viernes, 17 de agosto de 2012

informacion unidad uno

Salud Integral del Adolescente
1.1 Salud sexual
1.1.1 Conceptualización salud sexual
1.2 Leyes sobre aspectos sexuales
1.2.1 Diversidad sexual
1.2.2 Educación sexual
...
1.3 Ejercicio responsable de las relaciones sexuales
1.3.1 Disfunciones sexuales
1.3.2 Control de riesgo en las relaciones sexuales
1.3.3 Relaciones sexuales en la adolescencia


SALUD SEXUAL Y REPRODUCTIVA EN ADOLESCENTES Y JÓVENES
 Las probabilidades de que las adolescentes de entre 15 y 19 años mueran debido a complicaciones durante el embarazo o el parto son dos veces mayores que las de una mujer de 20 a 30 años
 En México, las y los jóvenes inician su vida sexual entre los 15 y los 19 años, en promedio
La población adolescente y joven es una prioridad a nivel mundial. La generación actual es la más grande que se haya registrado en la historia de la humanidad. Las condiciones en las que toman decisiones sobre su sexualidad, los elementos y servicios con los que cuentan para ello, así como las oportunidades de educación y desarrollo disponibles, tienen un importante efecto en su calidad de vida y en las tendencias poblacionales de las siguientes décadas.
En lo que se refiere a la salud sexual y reproductiva (SSR), los principales riesgos de esta población son:
 El inicio no elegido, involuntario y/o desprotegido de su vida sexual
 La exposición a embarazos no planeados, no deseados, o en condiciones de riesgo
La exposición a una infección de transmisión sexual (ITS), cuya expresión más dramática es el VIH/Sida
A nivel global, una gran cantidad de adolescentes ya son sexualmente activos antes de cumplir 20 años de edad, y la gran mayoría (alrededor del 60%) no utiliza ninguna protección contra el embarazo, ni contra el riesgo de adquirir una ITS o infectarse de VIH.
Cada año dan a luz 16 millones de adolescentes en el mundo. El 90% de estos embarazos ocurre en países en desarrollo; 38% sucede en América Latina y el Caribe. Los riesgos de un embarazo en la adolescencia están fuertemente asociados con las desigualdades, la pobreza y la inequidad de género. Las probabilidades de que las adolescentes de entre 15 y 19 años mueran debido a complicaciones durante el embarazo o el parto son dos veces mayores que las de una mujer de 20 a 30 años.
En México, las y los jóvenes inician su vida sexual entre los 15 y los 19 años, en promedio. La gran mayoría de ellos (97%) conoce al menos un método anticonceptivo; sin embargo, más de la mitad no utilizaron ninguno en su primera relación sexual. Datos de la Secretaría de Salud muestran que la mayor demanda insatisfecha de métodos anticonceptivos corresponde a adolescentes de 15 a 19 años; asimismo, se estima que 17.4% de los nacimientos totales corresponden a mujeres menores de 20 años, de los cuales entre 60 y 80% de ellos son no planeados.
Bajo un enfoque de derechos humanos, género e interculturalidad , el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) promueve acciones para prevenir el embarazo adolescente, las ITS y el VIH/Sida, desde diferentes ángulos:
 Contribuye a fortalecer las capacidades de las instituciones nacionales y estatales y de las organizaciones de la sociedad civil, para operar servicios de SSR integrales, de alta calidad y amigables para las y los adolescentes y jóvenes
 Apoya iniciativas de formación de docentes en materia de educación de la sexualidad
 Vela por que se incluyan los derechos reproductivos y la SSR de los adolescentes en los programas nacionales y se traduzcan en políticas y acciones
Cómo son esas iniciativas
El UNFPA apoya diversos programas enfocados a la SSR de las y los adolescentes y jóvenes en zonas urbanas, rurales y poblaciones indígenas. En Chiapas, Hidalgo, Oaxaca y San Luis Potosí, ha promovido el conocimiento y sensibilización sobre aspectos relacionados con la salud y los derechos reproductivos de adolescentes y jóvenes, mediante talleres en lengua indígena, cuentos radiofónicos, obras de teatro y campañas de visibilización de los temas. También ha apoyado programas radiofónicos conducidos por jóvenes y para jóvenes, difundidos en zonas urbanas y rurales y ha colaborado en la capacitación de dependientes de farmacias para orientar e informar certera y oportunamente a la población adolescente.

Actualmente, trabaja en colaboración con los servicios de salud de los estados y los Consejos Estatales de Población (COESPO), en el fortalecimiento de una atención integral de la SSR de la población adolescente y joven que incluya la participación de la comunidad. Impulsa el diseño de estrategias innovadoras que favorezcan el acceso de adolescentes y jóvenes a estos servicios. Promueve la coordinación entre los diversos sectores de gobierno y los organismos de la sociedad civil, así como la difusión de campañas de comunicación.

La Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó, del 12 de agosto 2010 al 12 de agosto 2011, Año Internacional de la Juventud. En este marco, UNFPA se une a la iniciativa de instaurar el 26 de septiembre como Día nacional para la prevención del embarazo no planificado en adolescentes . Esta iniciativa es impulsada por más de 15 organizaciones del gobierno y de la sociedad civil. Se orienta a reforzar las estrategias y los programas nacionales para brindar atención y servicios de calidad para la salud sexual y reproductiva de los y las adolescentes, con la finalidad de fortalecer las acciones preventivas que permitan a los y las jóvenes construir un proyecto de vida satisfactorio y una vida libre de riesgos.
Salud sexual
La salud sexual es definida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como "un estado de bienestar físico, emocional, mental y social relacionado con la sexualidad; no es solamente la ausencia de enfermedad, disfunción o incapacidad. Para que la salud sexual se logre y se mantenga, los derechos sexuales de todas las personas deben ser respetados, protegidos y ejercidos a plenitud".
Por su parte, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) ha definido la salud sexual como "la experiencia del proceso permanente de consecución de bienestar físico, psicológico y sociocultural relacionado con la sexualidad."
Ambos organismos consideran que, para que pueda lograrse y mantenerse la salud sexual, deben respetarse los derechos sexuales de todas las personas. En efecto, para lograrla, la OMS asegura que se requiere un "enfoque positivo y respetuoso de la sexualidad y las relaciones sexuales, así como la posibilidad de tener relaciones sexuales placenteras y seguras, libres de coerción, discriminación y violencia.

CONCEPTO DE SALUD SEXUAL
La salud no es sólo el bienestar físico, sino también el psíquico y el social.
Pero, para que esta salud se dé, es necesario además, que cada persona viva a gusto con su cuerpo y con su sexualidad, ya que todos los seres humanos somos sexuados, es decir, todos nacemos ya con sexualidad. La sexualidad humana dura lo mismo que dura la vida y al igual que los demás aspectos de ella evoluciona y cambia en las diferentes edades o etapas evolutivas.
La Sexualidad va más allá de lo que comúnmente entendemos por sexo.
Definición de "Salud Sexual" de la OMS (Organización Mundial de la Salud). Ginebra. Febrero de 1974.
"Salud sexual es la integración de los elementos corporales, emocionales, intelectuales y sociales del ser sexual, por medios que sean positivamente enriquecedores y que potencien la personalidad, la comunicación y el amor".
 LEYES SOBRE ASPECTOS SEXUALES

Siempre se ha hablado de las diferencias entre hombres y mujeres sobre todo cuando se habla del plano sexual o en cuanto a las relaciones de pareja, y de cómo vive y siente cada uno, este importante aspecto de su vida.
Si bien no es bueno hablar de generalidades, hombres y mujeres podemos ser, diferentes en algunos aspectos, como puede ser la forma de pensar o de accionar, mientras que en otros, deberíamos desmitificar ciertos estereotipos que se nos han impuesto desde pequeños. De esta manera, quizá llegaremos a la conclusión de que en algunos aspectos del plano sexual, no somos tan diferentes.
Si hablamos entonces de las relaciones sexuales y de pareja, prevalece la idea de que el hombre, siempre está detrás del sexo, que vive pensando en “ello” y que se muestra cariñoso, sólo cuando desea tener sexo, mientras que muchas veces, la mujer consiente el sexo para satisfacer a su pareja y para sentirse amada, dicho en otras palabras, tendemos a pensar que los hombres son más sexuales y las mujeres más sensitivas.

Diversidad sexual
La diversidad sexual es el fenómeno por el cual una especie animal presenta individuos de diferentes sexos, identidades sexuales y orientaciones sexuales.
Habitualmente este término se usa para referirse a la diversidad dentro de la orientación sexual; de hecho, habitualmente se usa una clasificación simple de cuatro orientaciones: heterosexual, homosexual, Transexual y bisexual; sin embargo, según diversas teorías de la sexología, como la teoría de Kinsey y la queer, esta clasificación resulta insuficiente para describir la complejidad de la sexualidad en la especie humana y también en otras especies animales según diversas investigaciones etológicas. Es decir, por ejemplo pueden encontrarse sexualidades que se situarían entre las anteriores clasificaciones:
Entre heterosexual y bisexual: preferentemente heterosexual o heteroflexible.
Entre homosexual y bisexual: preferentemente homosexual u homoflexible.
En otras palabras, se cree que dentro de la bisexualidad existe una gran diversidad de tipologías y preferencias que pueden responder a una motivación puramente biológica (sexuación del cerebro) o también puede estar influenciada por las circunstancias (abundancia de un sexo u otro, fuerte libido, etc.). De hecho, en este contexto es posible englobar la heterosexualidad y la homosexualidad dentro del conjunto de bisexualidades, como dos casos situados en los extremos de la preferencia (escala de Kinsey).
Según la sexología, y en especial la de la especie humana, la diversidad sexual incluye también a todas las formas de identidad sexual, tanto si son definidas como indefinidas (teoría queer). En este sentido, socialmente se reivindica la aceptación de cualquier forma de ser, con iguales derechos, libertades y oportunidades, dentro del marco de los derechos humanos.
La población lésbico-gay-bisexual-transgénero (LGBT) suele aprovechar las jornadas del orgullo gay para reivindicar la visibilidad de la diversidad sexual.
El día 28 de junio se celebra, desde hace varios años, el Día Mundial de la Diversidad Sexual.
educación sexual
La educación de niños, niñas y adolescentes sobre salud sexual es una de las cuestiones más debatidas y de mayor carga emocional. Las diferencias de opinión son muy grandes cuando se trata de dilucidar hasta qué punto debe ser explícito el material utilizado, la extensión ideal, con qué frecuencia debe hacerse llegar a sus destinatarios y a qué edad debe iniciarse dicha educación. Se ha llegado incluso a formular la pregunta: ¿acaso es necesario educar a las y los adolescentes en materia de sexo y salud sexual?

A nivel mundial, la mayoría de los jóvenes empiezan a tener relaciones sexuales antes de cumplir los 20, y la mitad, al menos, en torno a los 16. La utilización de anticonceptivos y la prevención de las infecciones de transmisión sexual (ITS) varía, de acuerdo con la información disponible, según la edad de la iniciación sexual. La utilización de preservativos y anticonceptivos es más probable cuanto más tardía la iniciación sexual. Se ha constatado que la educación sobre esas cuestiones modifica los comportamientos sexuales y parece ser más eficaz si se imparte antes de la primera relación sexual, es decir, en la adolescencia o preadolescencia.

La tasa de cambio de pareja sexual es más elevada durante la adolescencia y comienzos de la veintena. Esto no sólo es cierto en el caso de parejas casuales, sino también tratándose de relaciones que se consideran regulares y monógamas. Aunque sucesivos emparejamientos monógamos pueden ser de corta duración, su carácter "estable", desde el punto de vista de muchas y muchos jóvenes que viven esas relaciones, aleja subjetivamente el peligro de contraer ITS. Ello hace que se tengan relaciones sexuales sin protección con parejas múltiples, lo que significa que el riesgo acumulado resulta invisible debido a la monogamia aparente y al compromiso mutuo en cada relación individualmente considerada. El riesgo queda de manifiesto en las tasas desproporcionadamente elevadas de ITS y de embarazos no deseados. Se ha comprobado que la educación de los adolescentes en materia de anticoncepción, VIH y prevención de ITS es eficaz para reducir esas consecuencias no deseadas. Desgraciadamente, los padres y las madres, aunque desean ayudar a sus hijos e hijas, siguen sin establecer una comunicación adecuada en cuestiones relativas al sexo. Se sienten incompetentes para esa tarea. Los hijos e hijas se muestran a menudo remisos o demasiado avergonzados para abordar el tema con sus progenitores y, en consecuencia, se han dirigido, sobre todo en épocas recientes, a fuentes más oficiales de educación en este terreno, como las clases impartidas en centros escolares.

Nos encontramos, por tanto, ante el periodo en el que las y los jóvenes están iniciando su vida sexual y en el que cambian de pareja con razonable frecuencia una vez que la empiezan; existe un riesgo demostrado de consecuencias no deseadas (embarazos y ITS); los padres y las madres se preocupan, pero no están preparados para intervenir; y existen pruebas de que la educación recibida antes del comienzo de las relaciones sexuales es muy eficaz. La necesidad de proporcionar una educación estructurada en materia de salud sexual y de sus posibles consecuencias es a todas luces evidente.

La variedad de conceptos
La educación institucionalizada para adolescentes sobre salud sexual ha tenido una historia larga y con muchos altibajos, una historia de grandes diferencias a tenor del cambio de gobiernos y de los vaivenes de la opinión pública. Esos cambios han quedado reflejados en el contenido y en las ideologías que estructuran los planes de estudios sobre salud sexual y la controversia pública que a menudo provocan. Como consecuencia, la educación sexual dista de ser un concepto homogéneo o unitario, dado que abarca, por el contrario, un amplio abanico de planes de estudios que difieren en cuanto a objetivos, amplitud, aplicación y contenido. La diversidad de enfoques queda de manifiesto en la nomenclatura utilizada para describir lo que en sentido amplio se designa como educación sobre salud sexual. Así por ejemplo, a los programas se les ha etiquetado en distintas ocasiones como educación para la vida familiar, salud sexual, desarrollo personal, aclaración de valores, "limítate a decir no", respeto al sexo y salud sexual humana.
Los intentos por afinar la eficacia de los programas tropiezan inevitablemente con la preocupación moral sobre la legitimación de la actividad sexual en la adolescencia. La aparición de la pandemia de VIH/sida ha acalorado todavía más el debate. El hecho de abordar en esos programas, de manera inevitablemente explícita, prácticas históricamente consideradas tabúes (sexo anal, por ejemplo, o prácticas homosexuales) ha reavivado los temores acerca de la respuesta de la población adolescente a la información que se le ofrece. La educación en materia de salud sexual ha sido objeto de críticas, concretamente, que hablar sobre salud sexual con otra finalidad que la de promover la abstinencia es una incitación y un estímulo para la actividad sexual precoz. Es evidente que tal crítica ha tenido, y seguirán teniendo, un efecto apreciable sobre la amplitud y naturaleza de la educación en materia de VIH y salud sexual. Por esa razón es esencial realizar un examen a fondo sobre la validez de tal afirmación.

El problema no es si las niñas y los niños deben recibir educación sobre salud sexual, sino cómo y qué clase de educación van a recibir. Es imposible apartar a la población infantil de las influencias sexuales. Modelos adultos de comportamiento, la televisión y los anuncios comerciales la bombardean constantemente, pero el silencio y las respuestas evasivas suelen ser "profesores" más eficaces. Dejar de prestar a las y los jóvenes información y servicios apropiados y oportunos por temor a legitimar y alentar la actividad sexual no es una opción viable y resulta contraproducente.

Carece de fundamento la acusación de que la educación sobre salud sexual incita a la actividad sexual, pero, en contraste, se peca de optimismo y de falta de realismo al presentarla como la panacea frente a las tasas inaceptablemente altas de ITS y embarazos no deseados entre adolescentes. La educación sobre salud sexual puede lograr que las prácticas sexuales de las y los adolescentes sean más seguras, pero no es, con frecuencia, el elemento más influyente, de manera que el potencial de la educación para el desarrollo de pautas de comportamiento debe evaluarse en el contexto de otras influencias sobre la salud sexual de la población adolescente.

Desgraciadamente, si bien muchos programas educativos son innovadores y encuentran una buena recepción, sus efectos siguen sin medirse. Es muy poco probable, por consiguiente, que cualquier avance conseguido se incorpore a programas futuros. Las instancias normativas, preocupadas por la reacción de la opinión pública, carecen de datos de evaluación que respalden sus políticas. Si bien el impacto sobre el sistema educativo de una innovación como la educación en materia de VIH puede tardar algunos años en estimarse, las políticas deben contemplar la inclusión de un componente de evaluación en la planificación de los programas a fin de facilitar este proceso. Es necesario un aumento de la inversión en evaluación, en su sentido más amplio, para dar una sólida orientación a los nuevos planes de estudios y demostrar que los esfuerzos realizados benefician tanto a los participantes como a la sociedad en su conjunto. (Anne Grunseit. Versión editada de Impacto de la educación en materia de salud sexual y VIH sobre el comportamiento sexual de los jóvenes: actualización de un análisis. ONUSIDA, 1997. Tomado de Letra S, número 75, octubre 2002).



resumen de salud integral del adolescente

resumen de salud integral de adolescente 

durante los cursos de salud integral I Y II  estudiamos diversos temas dentro de los cuales se encuentran el concepto de salud integral que es el estado de completo bienestar fisico y mental de una persona  otro tema es La adolescencia que es  una etapa de cambios en el desarrollo humano.
Durante el período adolescencia juventud se completan los proceso básicos: afirmación de la personalidad, la concreción de proyectos de vida, el incremento de la autoestima, el desarrollo espiritual y el aumento de la capacidad de pensamiento dentro de otros procesos se encuentran cambios físicos como el cambio de voz en los hombres el tono de voz se hace grave y en las mujeres agudo.

otro tema que se vio fue el de la alimentación que consiste en la cantidad de proteínas que necesita nuestro cuerpo  para tener una buena salud, comer balanceado ayuda a tener un buen desarrollo físico que nos permita realizar todas las actividades que queramos.
 unos de los temas que mas nos llamo la atención son las enfermedades de transmicion sexual como lo son SIDA, sífilis, gonorrea, herpes; al igual que vimos los métodos de prevención como el preservativo, las píldoras, el DIU.
  y el ultimo tema fue el de seguridad y peligro donde se abordo para que sirve el botiquín de primeros auxilios, como usarlo al igual que hacer en caso de algún accidente como un incendio, inundación, temblor entre otros.
a grandes rasgos es lo que hemos visto en los cursos anteriores de la materia, de la cual esperamos tener mas conocimientos que nos sirvan para la vida diaria.
elaboro: 
  • jazmín jimenez
  • ma. Guadalupe hernandez
  • beatriz castillo
  • zuleyma ferrer
  • carmelo martinez